Alcohol en la familia: una guía útil.

Alcohol en la familia: una guía útil.
El consumo habitual de alcohol se convierte en un problema cuando se presentan algunos de los siguientes síntomas:
• La persona “aguanta” cada vez más el alcohol, es decir, cada vez bebe más cantidad sin que se noten, aparentemente, los efectos de la embriaguez. Esto se debe a que el organismo va creando tolerancia a esa droga.
• Si se reduce el consumo de bebidas alcohólicas, o se deja de beber bruscamente, se experimentan molestias físicas y psíquicas tales como: temblor, náuseas, ansiedad, irritabilidad, etc. Se trata de síntomas de abstinencia, que desaparecen al tomar una bebida con alcohol.
• En ocasiones, la persona se esfuerza por beber moderadamente, o incluso intenta dejar de beber por sí misma, pero no lo consigue.
• La forma de consumir alcohol acaba ocasionando alteraciones importantes en las actividades sociales y recreativas, e incluso en las ocupaciones habituales. Tanto en casa como en el trabajo resulta difícil mantener el ritmo, se pierde la concentración y aparecen conflictos en las relaciones con los demás.
• En algunos casos no se llegan a presentar todos los síntomas anteriores, o bien son muy leves. Sin embargo, la persona tiene dificultades para controlar el consumo de alcohol a pesar de saber que le ha ocasionado problemas importantes a nivel físico, psicológico o social; o bien no puede evitar beber alcohol en situaciones en las que resulta peligroso, como cuando se tiene que conducir o manejar maquinaria, cuando se está embarazada, o cuando se sufre alguna enfermedad que puede empeorar con el alcohol (depresión, ansiedad, enfermedades del estómago, del hígado, etc.).
Si detectas estos síntomas en alguien de tu familia, piensa que el alcoholismo es una enfermedad que se puede tratar.
Esta guía pretende ser una ayuda a todos los familiares para detectar y recuperarse del alcoholismo.
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