Cómo sobreponerse al síndrome del nido vacío

nido vacío¿Qué es el síndrome del nido vacío?

El síndrome del nido vacío es un estado transitorio, que ocurre cuando los hijos se marchan de casa, bien porque se independizan o bien porque se van a estudiar a otra ciudad, y, también, si se da el caso, cuando los mayores a los que hemos estado cuidando ya no están.

El síndrome del nido vacío, es un estado caracterizado por sensaciones de vacío, tristeza, soledad, en algunos casos sentimientos de inutilidad, preocupación excesiva, ansiedad, dificultad para concentrarse, dificultad para experimentar placer con actividades en las que antes si se disfrutaban, entre otras.

Si estas sensaciones se vuelven intensas y perduran en el tiempo, pueden traducirse en estados ansiosos-depresivos. Hay personas, para las que la situación se torna más problemática. Algo que en principio debe ser transitorio, se va cronificando en el tiempo. En este caso, pueden aparecer problemas emocionales más complejos como pueden ser una depresión.

Además de afectar a nivel individual, a veces, también afecta a la pareja. Ya que, al haber dedicado tanto tiempo al cuidado de los hijos y de los mayores, se va dejando de lado el compartir actividades juntos y, de repente, vuelven a estar el uno para el otro. Hay que tener cuidado, ya que, es en la etapa donde más divorcios se producen.

Hay que ver la situación como lo que es, algo normal y natural. Es una etapa propia del ciclo familiar que todas las familias viven. Nosotros lo hicimos con nuestros padres y a nuestros hijos también les llega su momento.

Como toda etapa, va a conllevar un proceso de aceptación y adaptación a la nueva situación. En esta etapa va a ser necesario una redistribución de los roles, una organización de la nueva experiencia, desempañar papeles nuevos, nuevas formas de gestionar el día a día y de invertir nuestro tiempo.

síndrome del nido vacíoAceptémoslo. LLegó el momento. Se fueron y nos quedamos los dos. Es importante saber soltar y dejar marchar. La relación con nuestros hijos no acaba, se transforma. La convivencia del día a día se traduce en compartir momentos porque apetece, hacer planes juntos, salir y entrar con ellos. Incluso, puede ser, que sea cuando más se llama por teléfono para pedir consejo. Por lo que no creamos que los perdimos, sólamente vuelan solos.

Centrarse en todo lo positivo que tiene la situación, es una buena forma de comenzar a llenar ese vacío. El apoyo en la pareja va a ser fundamental, puesto que no se está sólo, ambos están sobrellevando la misma situación.

Reenfocar ese vacío, como una oportunidad de tiempo libre ayuda a redefinir la experiencia. Se puede aprovechar para hacer todas esas cosas que siempre se han querido hacer, pero que por falta tiempo, nunca se hicieron.

Es una buena oportunidad para potenciar la vida en pareja. De nuevo, se vuelve a tener tiempo e intimidad para dejar volar la imaginación y vivir una segunda etapa de noviazgo.

Proponer nuevos planes, recrear las primeras citas, involucrarse en alguna actividad juntos y nueva, viajar,… Pueden ser algunas ideas que pueden contribuir a que esta situación, no desgaste la vida en pareja.

Y, lo más importante de todo, tener claro que, el hecho de no dedicarnos a cuidar de nuestros hijos, no quiere decir que ya no nos necesiten, puesto que a unos padres se les necesita siempre.

Fuente de la imagen: Consum y papeldeperiodico

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