Cómo solucionar los conflictos interpersonales


El conflicto interpersonal es una situación de desacuerdo, entre dos o más personas, en la que cada una de las partes tiene intereses o posiciones contrapuestas. Son muy frecuentes, incluso con las personas que mejor nos llevamos.
 
Somos individuos con opiniones, valores, deseos y necesidades diferentes a las de los demás, por tanto, siempre llega un momento en que esas diferencias dan lugar a situaciones conflictivas.
 
Los conflictos son inevitables en las relaciones con los demás, y por tanto, lo mejor es aceptar su existencia como algo normal y aprender a manejarlos de forma constructiva.
 
Afrontar los conflictos tiene muchas ventajas:
– Más oportunidades de lograr nuestros deseos y objetivos
– Mejorar las relaciones interpersonales, incrementando la comunicación eficaz, apoyo y confianza mutua, aprecio y cooperación.
– Mantener emociones positivas como: alegría, autoestima, seguridad, confianza, etc.
 
La resolución de conflictos se puede realizar siguiendo 5 fases:
– Reconocer el problema y mantener una actitud adecuada ante él
– Formular el problema de forma clara, teniendo en cuenta cómo lo ve el otro
– Buscar alternativas
– Evaluar las alternativas y elegir la mejor
– Puesta en práctica y evaluar los resultados
 
La mejor manera de resolver los conflictos interpersonales es manteniendo actitudes asertivas. Recordamos que la asertividad se define como la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás, si no, negociando con ellos su cumplimiento.
 
Algunas de estas actitudes pueden ser:
– Intentar minimizar el conflicto: relajarse, pensar antes de hablar, mantener el control.
– Dialogar: se basa en que las dos personas que tengan el conflicto puedan expresar sus sentimientos y opiniones, escuchándose y comprendiéndose el uno al otro.
– Buscar soluciones gano-ganas: buscar soluciones con las que todos los implicados salgan ganando y puedan sentirse bien manteniendo su autoestima.
– Diferenciar entre posición e interés: si se analiza a fondo existen intereses compatibles, intereses en común, a pesar de tener posiciones enfrentadas. Ese es el camino para encontrar la fórmula ganar-ganar. Conocer los intereses propios y reconocer francamente los de la otra parte es la mejor manera de encauzar una negociación.
– Respuesta creativa: se trata de cambiar problemas a posibilidades, escoger buscar lo que se puede hacer, en vez de quedarse con lo terrible que es todo.  Se busca afirmar que vas a escoger extraer lo mejor de la situación. 
– Empatía: ponerse en el lugar de la otra persona.
– Escucha activa: atender al mensaje que nos quiere transmitir y comprenderlo.
– Uso adecuado del “Yo”: atacar al problema no a la persona; expresar cómo es para mí, no lo que el otro debería hacer.
– Negociación: enfocarse hacia las necesidades, no en las posiciones; enfatizar las áreas en común; ser creativo con las opciones y realizar acuerdos claros.
 
Todas éstas, son actitudes asertivas que podemos aprender a desarrollar o mejorar, para así, evitar el impacto que tiene sobre nosotros y sobre los demás la presencia de conflictos interpersonales. 
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