5 consejos para cambiar un mal día

5 Consejos para cambiar un mal día
Has tenido una fuerte discusión con alguien a quien aprecias. Has suspendido un examen para el que habías estudiado. El trabajo se te hace insoportable y encima estás cada día más estresad@ y bajo presión y por si fuera poco, camino hacia casa, empieza a llover y no llevas paraguas… Sin duda, hoy ha sido un día nefasto.
¿Quién no ha tenido un día malo cómo ese? Esos días en que parece que el mundo conspira contra nosotros y tenemos la sensación de que todo nos sale mal. Si estás atravesando por uno de esos días, aquí os dejamos algunos consejos para cambiar ese mal día.
Escribe lo que sientes: Cuando te sientes enojado, ansiosos o lleno de angustia, descarga tus sentimientos a través de la escritura. Esta es una magnífica forma de desahogarnos libremente además de ayudarnos a ver nuestros problemas desde otra perspectiva, ayudándonos a relativizar y entender o solucionar los problemas.
Muévete: Haz algo de ejercicio, sal de casa, queda con tus amigos, da un paseo… Te servirá para despejar tu cabeza, te ayudará a concentrarte mejor, ayudarás a tu cuerpo a sentirse mejor e incluso podrá ser inspirador ayudándote a buscar alguna solución al problema.
Crea tus propios mantras: Ten presente algunas frases positivas y motivadoras para esos momentos en los que te sientas mal. Repítete a ti mismo alguna frase que te de esa pizca de fuerza, ánimo o energía que en estos momentos necesitas. Frases como “ánimo”, “sigue adelante”, “olvídalo” o cualquier otra frase que te ayude a recomponerte.
Practica la respiración abdominal o diafragmática: Siéntate en algún sitio cómodo, cierra los ojos y ponte una mano en el pecho y otra sobre el ombligo. Respira despacio y profundamente tratando que el aire se vaya hacia el fondo de tus pulmones, haciendo que se mueva únicamente la mano que tienes sobre el ombligo. Respira sin prisas de este modo, durante al menos un par de minutos cada vez que lo necesites.
Descansa y desconecta del problema: Olvídate de todo… aunque sea durante un par de horas. Ve a un lugar tranquilo, pon un CD de música que te agrade y trata de relajarte. Busca alguna actividad que te guste y te distraiga. Queda con algún amigo y charla con el distendidamente, etc.
Obviamente con estos consejos no vamos a solucionar nuestros problemas, pero si pueden ayudarnos a desconectar un poco, descansar de él y enfrentarnos de nuevo con más energía y quizás con nuevos recursos. Nos ayudará a sentirnos mejor y a recobrar fuerzas para encarar el día de otra manera.
 

 

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