6 Consejos para controlar la ira

controlar la iraControlar la ira

La dificultad para controlar la ira, ocasiona frecuentemente problemas en las relaciones sociales y familiares, emocionales y en nuestra salud.

Es por ello que resulta tan importante aprender a controlar una emoción tan destructiva como el enojo.

Algunos consejos o trucos que pueden resultarnos de utilidad en el manejo de la ira son los siguientes.

1. Aprender a reconocer la diferencia entre una molestia o inconveniente y un buen motivo para ponerse furioso, como alguien que nos esté haciendo daño, esté hiriendo a alguien a quien queremos o dañando algo de nuestra propiedad; todas estas son buenas razones para enfadarse. En cambio, que alguien “nos falte al respeto”, se interponga en nuestro camino, nos retrase, tenga más suerte que nosotros o haga algo mejor, no son causas razonables de ira.

Enfado, sentimiento que una persona experimenta cuando se siente contrariada o perjudicada por otra o por una cosa, como ante una falta de respeto, una desobediencia o un error.

Enojo, es un simple enfado.

Rabia, es un sentimiento de desagrado o rechazo más violento que el enojo, con el sentido de disgusto o contrariedad.

Coraje, es irritación, cercana a la rabia y con un componente de frustración.

Molestia, que incomoda o perturba, o hace perder la tranquilidad.

iraEl enojo, es el reflejo de que algo no nos gusta, pero como nos enseñaron a no enojarnos, entonces no decimos nada, nos aguantamos y terminamos molestos por la situación. Se cumple el pensamiento: “Queremos que sucedan cosas, pero no hacemos nada para lograrlo”.

Ahora que lo hemos entendido, cada vez que nos enojemos, hay que manifestarlo. Pero no gritando, agrediendo o buscando hacer sentir mal a la otra persona, sino buscando la solución a la incomodidad, de  ahí la importancia de controlar la ira.

2. Aprender a conocer nuestros factores desencadenantes. Si, hay ciertas cosas que sabemos que nos molestan o que no podemos aceptar. Es importante identificarlas para controlar la ira, tomar medidas para evitarlas y entrenar una reacción adecuada en nuestra mente, mientras estamos tranquilos, para lograr reaccionar de esa manera cuando el problema surja en la vida real.

En ocasiones, suelen existir múltiples desencadenantes. Como por ejemplo:

  • Hacia la conducta de los demás: que me lleven la contraria, que no cumplan mis expectativas, que me hablen con brusquedad, que me presionen, que se rían de mí, etc.
  • En relación a cómo responde mi cuerpo: cuando sudo al ponerme nervioso con alguien, cuando tengo la espiración seguida o acelerada, cuando noto calor en la cara, etc.
  • Con respecto a lo que hago: cuando alzo la voz, cuando miro fijamente, etc.  
  • A lo que pienso: cuando pienso mal sobre mí y mi conducta, cuando pienso que me ha faltado al respeto, cuando pienso mal sobre los demás, etc.
  • Y a cómo me siento: cuando me siento ridículo, dolido, etc.

Todos estos son factores que indican que nos estamos enfadando y que debemos frenar y controlar nuestra conducta, para evitar hacer o hacernos daño.

3. Aprender a respirar profundamente. Alejarse de la situación (física o mentalmente) y preguntarse: “¿Cuál es el verdadero motivo de mi gran enfado? A veces desviamos la ira que nos provoca una situación o persona concreta, hacia otras personas o circunstancias. Si este es el caso, una vez identificado el problema es muy importante encontrar una solución para que pueda eliminarlo. Así como tratar de centrar el malestar únicamente en aquello que lo ha causado.

4. Aprender a controlar la ira, el estrés y la ansiedad. Una vez que veo que me estoy alterando y diferencio que tipo de emoción es la que me afecta, el siguiente paso es tratar de controlarla, para evitar que se dispare. En este punto tenemos varias opciones, útiles y complementarias (se pueden utilizar de forma aislada o todas a la vez).

pensamientoLo primero que debemos recordar es que NO PORQUE LO PIENSE, QUIERE DECIR QUE SEA VERDAD. Al entender esta afirmación, podremos empezar a poner en duda nuestros pensamientos, tratando de cambiarlos, eliminarlos o simplemente reducir su intensidad.

Una vez que empiezo a ser capaz de controlar mis pensamientos respecto a la situación que me ha causado molestia, lo siguiente que debemos hacer es reducir el nivel de tensión física que me provoca el malestar que sufro. Esto lo haremos a través de la relajación. Para ello, podemos utilizar la respiración abdominal o los ejercicios de tensión muscular. Si los hemos entrenado mucho previamente, serán efectivos de forma rápida para controlar la ira.

En este punto, debemos tener presente que para que esto funcione y más si aún no tengo mucha práctica, tengo que darme un tiempo antes de contestar. No debo tener prisa, ni actuar de forma impulsiva o precipitada. Para ello un buen método es apartarme momentáneamente dela situación que he provocado el malestar. Ej.: Si estoy hablando con un compañero de trabajo, diré que espere un segundo y que ahora continuamos hablando. Si estoy con unos amigos, diré que voy un momento al baño o utilizaré el móvil como excusa para ausentarme ya sea física o mentalmente. Este tiempo me servirá para reflexionar y relajarme, ayudándome a pensar bien qué es lo que quiero hacer y decir.

5.Aprender a comunicarse mejor. Reaccionar con ira a menudo hace que el centro de razonamiento del cerebro se apague durante un tiempo y el modo de volver a activarlo es hablando, en lugar de actuar bajo el dominio de la ira. Puede parecer una locura, pero tomarse unos minutos para reorganizar los pensamientos y pronunciarlos en voz alta puede hacer maravillas para calmar una situación de enfado.

En este punto y tras haber conseguido unos importantes segundos para pensar y relajarnos, debemos poner en práctica nuestra comunicación asertiva, para controlar la ira. Debemos ser capaces de, aun estando enfadados, controlar nuestras emociones y nuestras palabras. Para ello, céntrate en ti. Haz peticiones claras. No generalices ni reproches. Trata de dejar claro qué es lo que te ha molestado y cómo te gustaría que te tratasen en adelante. Como hemos dicho, darnos un breve tiempo para pensar, puede facilitarnos que realmente digamos lo que queremos decir.

6.Hacer ejercicio con regularidad. El ejercicio físico es un gran aliado. Es una excelente manera de eliminar el estrés y la tensión del cuerpo y la mente. Las personas que hacen ejercicio regularmente tienen menos probabilidades de reaccionar de forma exagerada ante molestias e inconvenientes.

Esperamos que te hayan servido estos 6 consejos prácticos para controlar la ira.

Fuente de la imagen: crescentirasgolatente y blogspot

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