¿Por qué tenemos miedo?


El miedo es una emoción intensa, desagradable, provocada por la percepción de un peligro real o imaginario que está acompañada de una necesidad inevitable de evitación, huida o escape.
El ser humano, a lo largo de la historia, ha contado con emociones innatas, más primitivas, y una de éstas es el miedo. Se trata de una emoción natural, una emoción que reacciona ante el peligro, el riesgo o la amenaza.
Por tanto, es lógico pensar que es una emoción necesaria para la correcta adaptación del cuerpo al medio. El miedo constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, gracias al cual, podemos responder ante situaciones peligrosas con rapidez y eficacia.
Generalmente son las circunstancias de la vida, las que nos van aportando la experiencia que nos hace aprender a temer situaciones, personas, animales, etc. Así, no es de extrañar que nos acerquemos con cautela al cruzar una calle, porque hemos sufrido algún percance en ella, porque desde pequeños nos han dicho que tengamos cuidado al cruzar la calle, o bien, porque tenemos noticias de que alguien ha sufrido un accidente al cruzar una calle.
Pero…todo aquello a lo que tememos ¿supone un peligro real?
Lamentablemente no. Hay veces que percibimos amenazas o peligros que no tienen la potencialidad de dañarnos, pero aun así, reaccionamos como si se tratase de un peligro real.
La clave aquí está en la conexión. Asociamos aquello que nos da miedo, con la firme creencia de un peligro inminente.
Ante esta situación, no podemos hablar de un miedo natural, si no de un miedo que está dificultando nuestra adaptación al medio, nos está limitando.
Es por ello que es importante conocer nuestros miedos. Saber que ante una determinada situación, que no afrontamos o retrasamos, lo que realmente nos frena es el miedo. 


Conocer nuestros miedos, es el primer paso para poder afrontarlos.
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