El valor de lo cotidiano

El valor de lo cotidiano.

Asegura Javier Urra que sólo es realmente rico el que es feliz con nada. Y es que la felicidad responde a una actitud y a una decisión personal. “Aceptemos la realidad tal y como es y luchemos por mejorarla”.

Nuestras resoluciones nos guiarán de un lado a otro. En eso todos estaremos de acuerdo. “Claro que hay muchas cosas que nos influyen, pero no nos determinan. Las fronteras de nuestra existencia las marca nuestro propio yo”, afirma el autor. E insiste en que hemos de descubrir la verdadera razón de nuestra existencia y tener el valor suficiente para afrontarla, o mejor, disfrutarla. Como dijo Carl Gustav Jung: “La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir”.

Tenemos una increíble capacidad para sobrevivir, para superar la adversidad y para obtener de ello algo positivo. Conviene no olvidarlo nunca.

…Se dice, se cuenta, se comenta que dos ranas se cayeron en un depósito de nata. Una de ellas inmediatamente dijo: “Nademos”. La otra le contestó: “Imposible, esto es demasiado blando para poder saltar y demasiado espeso para poder nadar. Si hemos de morir, que sea cuanto antes” y se dejó hundir.

Sin embargo la otra rana con las ancas siguió pedaleando toda la noche y a la mañana siguiente, se encontró reposando en una sólida mantequilla y comiéndose las golosas moscas que allí acudían…

Fuente: ¿Qué se le puede pedir a la vida? Javier Urra, 2011.
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