7 claves hacia el egoísmo saludable

egoísmo saludableEgoísmo saludable

En la entrada de la semana pasada, hablábamos sobre el egoísmo saludable y las consecuencias que trae para nosotros el no practicarlo.

Recordemos que cuando decimos egoísmo sano, estamos haciendo referencia a la capacidad de cuidar de nosotros mismos, de cubrir nuestras propias necesidades y de hacer aquello que realmente queremos hacer, sin sentirnos culpables.

En esta entrada, queremos dar algunos consejos acerca de cómo practicar el egoísmo saludable, pero, antes de ver los pasos que nos van a ayudar, hay que tener en cuenta, que en el camino nos vamos a encontrar con dos grandes obstáculos: el miedo y la culpa.

Miedo y culpa asociados al egoísmo saludable

Muchas veces lo que nos frena a priorizarnos a nosotros mismos, son sentimientos de miedo y culpa a la vez. Miedo a perder, a sentirnos rechazados, a no cumplir las expectativas, a defraudar, a crear un conflicto,… y culpa al no complacer, al decir que no,…

Algo que se encuentra íntimamente ligado a este miedo y culpa, es una creencia irracional que mantenemos de fondo, casi sin darnos cuenta: tengo que ser amado y tener la aprobación de todas las personas importantes que me rodean. Pues bien, es imposible que estén de acuerdo en todo lo que hacemos. Por ello, simplemente intenta hacer las cosas bien sin preocuparte de contentar a todos.

El miedo y la culpa son sentimientos que inevitablemente vamos a experimentar en un inicio. Por tanto, hemos de estar preparados y saber que vamos a sentirlos. Pero con la tranquilidad de base, de que no estamos haciendo nada malo. Estamos velando por nosotros, respetándonos y queriéndonos.

Pensar que no estamos traicionando a nadie al pensar primero en nosotros nos puede ayudar, ya que es justo al contrario. Estamos garantizando relaciones de calidad en nuestro alrededor, al sentirnos plenamente.

egoísmo sano7 claves hacia el egoísmo saludable

  1. Paciencia

Llevamos toda la vida comportándonos de una forma y no podemos pretender cambiar el modo de vida de un día para otro. Se trata de poner en práctica habilidades que tenemos oxidadas, y ello, requiere un proceso.

  1. Conocer nuestras necesidades, deseos y aquello que nos gusta hacer

Conocer lo que necesitamos puede parecer algo obvio, pero a veces se nos olvida. Despertarnos durante la noche, dolores en el estómago, tensión muscular, irritabilidad,…. Son señales de aviso de nuestro propio cuerpo, que nos alerta de que algo no va bien. Nos estamos olvidando de nosotros mismos, no estamos atendiendo a nuestras necesidades.

Saber que nos gusta hacer, parece fácil, pero para algunas personas no lo es. Recuerdo una paciente, que había dedicado su vida al cuidado de sus hijos y de sus padres. Al aparecer el conocido síndrome del nido vacío (sus hijos eran independientes y los padres habían fallecido), entro en una depresión. Le pregunté qué cosas le gustaban, le entretenían, y no supo contestarme. Llevaba tantos años dedicada al cuidado de los demás, que se había olvidado de ella misma.

En este sentido, puedes buscar en tu pasado o experimentar para tu futuro.

  1. Pensar por quién empezar

Con seguridad que desde que empezaste a leer la entrada de la semana pasada, se te vino alguna persona a la mente, a la cual, le dedicas más de lo que realmente puedes dar.

  1. Anticiparse a los demás

Conocemos a las personas de nuestro entorno, y por norma, son las mismas ante parecidas situaciones las que nos hacen peticiones. Anticipar esas peticiones, pueden ayudarnos a prepararnos para decir no de forma adecuada.

  1. asertividadSaber decir no

Es de suma importancia y una de las principales claves. No, es solamente no. La carga emocional que se le atribuye es fruto de nuestra propia interpretación. Para profundizar en este punto, te recomendamos la lectura de la entrada: 5 pasos para aprender a decir no.

  1. No dar tantas explicaciones

Cuando damos excesivas explicaciones, realmente lo que hay detrás, es una falta de convencimiento propio, de que, uno de nuestros derechos, es el derecho a decir no.

  1. Prepararse para la respuesta de los demás

Del mismo modo que al principio decíamos que no podemos cambiar un modo de actuar de un día para otro, los demás, no podrán acostumbrarse a ello de un día para otro. Hay que tener en cuenta que, cuando empezamos a decir no, a poner límites, a no dar explicaciones,… a los demás les puede parecer extraño, ya que tampoco están acostumbrados a que lo hagamos. Con lo que, también hay que darles tiempo para que lo comprendan y se adapten a tu nueva forma de comportarte.

Y para terminar esta entrada, nos gustaría acabar con unas palabras de Fritz Perls, cofundador junto a su pareja Laura Posner de la Terapia Gestalt, que invitan a reflexionar:

“Yo soy yo, tú eres tú.

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.

Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres tú, yo soy yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos, será maravilloso.

Si no, no puede remediarse.

Falto de amor a mí misma cuando en el intento de complacerte me traiciono.

Falto de amor a ti cuando intento que seas como yo quiero en vez de aceptarte como realmente eres.

Tú eres tú y yo soy yo.”

Fuente de la imagen: mejorconsalud, definicion y transdoc.

Recuerda que puedes visitar más artículos en esta línea, en la sección psicología autoayuda y bienestar. Si lo que te apetece es reflexionar, encontrarás bonitos cuentos y fábulas en la sección para reflexionar. O bien, también puedes acceder a la sección de recursos, donde podrás encontrar guías muy útiles de diversas temáticas.

¡Anímate y navega por nuestro blog!

Y si quieres conocernos, no dudes en visitar nuestra web.

Si te ha gustado este artículo, compártelo 😉

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *