7 Estrategias Para Controlar La Ira

furia7 Estrategias Para Controlar La Ira

Es importante que seamos conscientes de que tenemos la opción de elegir sobre la mayoría de nuestros estados emocionales, reaccionando ante los estímulos de una forma más sana y adaptativa para nosotros, a la vez que más responsable.

La ira es una emoción humana normal e incluso adaptativa ante determinadas situaciones, pero en ocasiones, sobre todo si tenemos problemas para controlarla, puede provocar consecuencias negativas, para nosotros mismos y para quienes nos rodean.

Es por ello que os proponemos algunas estrategias para tratar de controlarla:

Controla tu espiración

La respiración es una estrategia rápida y fiable para calmar un estado mental de ansiedad y nerviosismo, y con algunas instrucciones, cualquiera puede utilizarla cuando quiera o la necesite.

Sigue los siguientes pasos: Coloca tus manos sobre el estómago, inspirando por la nariz, lentamente, y expulsando suavemente el aire por la boca. Debes notar que tu estómago se eleva cuando tomas aire y baja cada vez que lo sueltas. Haz respiraciones largas, lentas y profundas que eleven y desciendan el abdomen. Continúa con 2 o 5 minutos de respiración profunda una o dos veces al día.

Elimina la tensión muscular

Los principales músculos del cuerpo son los que mayor carga de adrenalina acumulan y estimularlos nos ayudará a expulsar toda esa energía acumulada.

Tensa fuertemente, pero con cuidado, durante unos 5 o 7 segundos las piernas, después haz lo mismo con tus brazos, tu cuello, la barriga y la espalda. Es importante que tras tensionar los diferentes grupos musculares, les des un descanso de unos 15ó 20 segundos antes de continuar con la tensión.

Trata de alejarte del foco de ira

Es muy importante alejarnos y a apartar de nuestra mente, vista y oído el foco estresor que nos ha provocado este estado, puesto que cuando estamos ansiosos o molestos por algo, por lo general este tema, ocupa un espacio significativo en nuestra cabeza, nos distrae, agota nuestra energía y nos impide concentrarnos, es por ello que debemos tratar de alejarnos del foco de malestar, al menos por el momento.

Desvía tu atención de foco de enfado

La idea es realizar cualquier actividad que no hagas de forma automática y requiera de tu atención para realizarla. Con ello conseguiremos centrar nuestra atención en dicha actividad, en lugar de en el foco de estrés, enfado y malestar.

Por muy capaces que nos veamos, no es fácil estar dándole vueltas en la cabeza a un tema que me preocupa y me genera malestar y al mismo tiempo estar haciendo alguna actividad distractora.

Puedes probar  a contar hacia atrás de 3 en 3, desde 100 (100, 97, 94, 91…), contar y sumar baldosas mientras andas por la calle, sumar los números de las matriculas que vayas viendo (H 2749 X; 2+7+4+9=22) o cualquier otra actividad que no hagas de forma automática y te ayude a distraerte.

La importancia del espacio vital

Está claro que en un momento de furia lo último que necesitas es que te rodee una multitud.

Busca un espacio para calmarte y pensar en lo que acaba de ocurrir, esto probablemente te ayudará a ver la situación con perspectiva.

Busca afecto y cariño.

Un simple abrazo, un masaje o una caricia, pueden ayudarnos a disminuir nuestra tensión, pero al no tener siempre a mano a alguien que nos pueda dar un achuchón o nos masajee el cuello, prueba a hacerlo tú mismo dándote calor y afecto con tus propias manos.

Una rutina que alivie el estrés

Estas estrategias son de gran utilidad, pero es mucho más útil y recomendable buscar unos hábitos relajantes que nos ayuden a eliminar el estrés cotidiano, pero has de tener en cuenta, que debes hacerlo todos los días.

 

“La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte”.

– Séneca –

 

Fuente imagen: http://fc05.deviantart.net/fs70/i/2010/215/a/e/Dia_de_Furia_by_Esleiro.jpg

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